Fuente: http://osapeninsula.files.wordpress.com


Almacenamiento de Carbono


Un reporte breve producido por el equipo de Ecosistemas Terrestres de la Iniciativa Osa & Golfito (INOGO)*. La Iniciativa Osa y Golfito, INOGO, es un esfuerzo colaborativo internacional para desarrollar una estrategia para el desarrollo humano sostenible y la gestión ambiental en los cantones de Osa y Golfito de Costa Rica. Su propósito es contribuir con el bienestar y la calidad de vida de la población, al mismo tiempo que asegurar la salud a largo plazo de los recursos primarios base representados en los ecosistemas marinos y terrestres de la región.


Rodolfo Dirzo a,b
Eben North Broadbent b,c **
Angélica María Almeyda Zambrano b,c
Lucía Morales Barquero c,d
Sandra Lucía Almeyda Zambrano b,c
Carlos Alberto Quispe Gil b,c,e

Department of Biology, Stanford University ( http://biology.stanford.edu ) 
Stanford Woods Institute for the Environment, Stanford University ( http://woods.stanford.edu )
Spatial Ecology and Conservation (SPEC) Lab, Department of Geography, University of Alabama, Tuscaloosa ( http://speclab.ua.edu )
FONASO program, Bangor University, UK and Goettingen University, Germany ( http://fonaso.eu )
Amazon Conservation Association ( http://www.amazonconservation.org )

* Para aprender más sobre INOGO visite nuestro sitio web: http://inogo.stanford.edu
** Por favor contactarme con cualquier pregunta a: eben@ua.edu


1. Resumen

Principales lugares de almacenamiento de carbono en la Osa y Golfito: Los manglares del Humedal Nacional Térraba-Sierpe, Parque Nacional de Piedras Blancas (PNPB), Parque Nacional de Corcovado, Reserva Forestal Golfo Dulce, bosques secundarios y maduros del “Corredor Biológico Osa” ubicados en río Piro, Matapalo, y Bahía, todos las áreas protegidas de la Osa y Golfito, los pastizales y bosques fracturados que al regenerarse pueden ser importantes fijadores y almacenes de carbono.

Marco legal: La Ley Forestal Nº 7575, de Costa Rica, reconoce a la mitigación de gases de efecto invernadero (fijación y/o almacenamiento de carbono) como servicio ambiental.

Amenazas: la altísima vulnerabilidad al cambio climático que presenta Centroamérica amenaza los manglares, uso de combustibles de origen fósil, cambio en el uso del suelo, la deforestación ejercida principalmente por la agricultura, acuicultura (manglares), incendios forestales, producción de cemento.

Recomendaciones: Reorientar el programa de pagos por servicios ambientales al objetivo inicial de consolidar el sistema de parques nacionales, realizar investigaciones para conocer cómo se distribuye los pagos y su impacto sobre la pobreza, realizar estudios detallados sobre la capacidad de fijación y almacenamiento de los diversos bosques en la Península de Osa.


2. Introducción

El almacenamiento de carbono es considerado como un servicio ambiental, porque ayuda a mitigar los efectos del cambio climático. La causa principal del cambio climático se atribuye al incremento en las concentraciones de los gases de efecto invernadero (GEI). Las emisiones de los GEI han aumentado en un 70%, por acción de la era preindustrial entre 1970 al 2004 (IPCC 2007b). El dióxido de carbono (CO2) es uno de los GEI más abundantes, por lo tanto el más importante (Dávalos et al. 2008), entre 1970 y 2004 sus emisiones han aumentado en un 80%, debido principalmente al consumo de combustibles de origen fósil y a la deforestación y degradación de la biomasa (IPCC 2007b).

Los ecosistemas terrestres pueden mitigar los efectos del C02, almacenándolo en la biomasa a través de la fotosíntesis y en el suelo por la acumulación de materia orgánica, reduciendo la concentración del CO2 de la atmósfera. El carbono (C) es intercambiado de manera natural (ciclo del carbono) entre la atmósfera y los sistemas ecológicos de la tierra, el carbono es retenido en la biomasa viva (materia vegetal), en la materia orgánica en descomposición y en el suelo (Dávalos et al. 2008). Los bosques almacenan carbono en las raíces, troncos, ramas y hojas de los árboles, a medida que crecen, los árboles absorben pequeñas cantidades adicionales de carbono de la atmósfera. Al mismo tiempo, la descomposición de materia orgánica en el suelo del bosque emite de nuevo el carbono a la atmósfera, pero estas emisiones son inferiores a la absorción de los árboles, por lo que el ecosistema forestal es un sumidero neto de carbono (Hecht y Orlando 1998). Por lo tanto, los bosques son importantes sumideros de carbono, debido a la alta cantidad de carbono acumulado en los diversos tipos de biomasa, tanto de materia orgánica viva y muerta, generadas a partir de procesos biológicos, pudiendo estar arriba del suelo, sobre el suelo y en forma subterránea (IPCC 2007a). La biomasa sobre el suelo se divide en madera muerta y en el mantillo o necromasa, la madera muerta son todos los restos xilosos como las ramas derribadas, árboles muertos en pie, troncos y tocones (Delgado y Pedraza 2002).


Importancia y propósito de la fijación y almacenamiento de carbono: 

Actualmente el almacenamiento de carbono es uno de los servicios ambientales más importantes que brindan los bosques. Hay cuatro tipos de servicios ambientales forestales que hasta ahora se han puesto en el mercado: el carbono, protección de cuencas, biodiversidad y belleza paisajística. Con respecto a la primera, los mecanismos de desarrollo limpio es una de varias iniciativas recientes que tiene como objetivo promover el comercio de créditos de carbono de proyectos de secuestro de carbono de los bosques, mientras que al mismo tiempo contribuyen, según se espera para el desarrollo sostenible en los países pobres (Grieg-Gran 2005).

El 50% de los gases de efecto invernadero antropogenicos, entre 1995 y 1998, se debe a los cambios de uso del suelo, principalmente por acción de la deforestación (IPCC 2007b). Las causas más importantes de emisiones antropogenicos de CO2, se debe a los cambios de uso del suelo, principalmente la deforestación tropical, la segunda causa más grande después de la combustión de combustibles fósiles (IISD 2007). Estudios científicos estiman que la deforestación en zonas tropicales han contribuido entre un 20% y 40% a las emisiones globales de dióxido de carbono durante la década de 1980 (Houghton 1990, Backstrand y Lovbrand 2006).

La mayoría de los bosques secundarios de zonas tropicales se originan por la deforestación de bosques primarios y el abandono de pasturas (Wadsworth 2000). En Costa Rica, un poco más de 400,000 hectáreas de pasturas que fueron abandonadas (Russo 1998), debido a la baja rentabilidad de las actividades ganaderas, a la pobre fertilidad de los suelos y la imposibilidad del cambio de uso de estas tierras (Leopold et al. 2000, Chacón et al. 2007). Los bosques secundarios, tienen rápido crecimiento, lo que les permite fijar grandes cantidades de carbono en cortos periodos de tiempo (Feldpausch et al. 2004). El cambio de pastizales abandonadas a bosque secundarios y plantaciones forestales representa una alternativa para incrementar las tasas de fijación y almacenamiento de carbono además de contribuir con la biodiversidad y conservación (Silver et al. 2004). En un bosque húmedo la región atlántica de Costa Rica, se determinó que el carbono almacenado en bosques secundarios es menor al carbono almacenado en los bosques primarios o naturales, pero la tasa de fijación de carbono de los bosques naturales es menor al de los bosques secundarios, por lo tanto los bosques secundarios tienen mayor potencial como fijador de carbono (Chacón et al. 2007).

Los manglares tropicales son ecosistemas importantes proporcionando servicios ambientales, destacando la fijación y almacenamiento de carbono atmosférico, estimaciones a nivel mundial indican que su potencial representa hasta el 60% más cantidad de carbono reportadas hasta ahora (Keith et al. 2009, Donato et al. 2011, Laffoley y Grinsditch 2009), por lo que representan altas tasas de productividad primaria neta (NPP), siendo efectivos para las iniciativas de mitigación del cambio climático (BIOMARCC-SINAC-GIZ 2012). El cambio de uso sólo de los manglares, podría ser responsable de emisiones entre 0.2 y 0.12 PgC año-1, alrededor del 10% de las emisiones de CO2 producidas por deforestación, aun cuando su área apenas representan el 0.7% de la superficie total de bosques tropicales (Donato et al. 2011).


Almacenamiento de carbono, pasado, presente, futuro: 

En 1950, aproximadamente entre el 60% al 90% de 52,000 km2 de la superficie de Costa Rica era cubierta forestal (Sánchez-Azofeifa et al. 2003), entre los 70 y 80, la cobertura de bosques llegó entre 31 y 21% del territorio nacional (Programa Estado de la Nación 2011). Para 1987, sólo el 17% de la cubierta forestal del país se mantuvo (Sánchez-Azofeifa et al. 2003). Los bosques se deforestaron, para la siembra de café y el banano, el pastoreo y para dar cabida a una población creciente, como resultado, en 1980 Costa Rica fue perdiendo el 4% de su cubierta forestal, aproximadamente 59.000 hectáreas al año (Sánchez-Azofeifa et al 2003; de Camino et al 2000).

Desde finales de 1970 y a principios de 1990 las autoridades costarricenses trataron de frenar el ritmo de pérdida de bosques. En 1986 el presidente Oscar Arias aprobó una de las leyes más protectoras ambientales, creó el Ministerio del Ambiente (originalmente llamado MINEREM y cambio en 1992 al MINAE) y se transfirió la autoridad sobre los bosques y parques nacionales del ministerio de agricultura al nuevo ministerio (Arpels 2008).

En los 90 surgieron programas como certificado de abono forestal (CAF) y el pago por servicios ambientales (PSA) que ayudaron a recuperar las zonas degradadas, aumentando la cobertura a 42% en 1997, 47% en el 2000, 51.4% en el 2005 y 52.3% en el 2010 (FONAFIFO 2012b, Programa Estado de la Nación 2011).

La primera respuesta internacional frente al cambio climático fue la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 (UNFCCC por sus siglas en inglés). Los países acordaron establecer un periodo de pruebas para implementar proyectos de compensación en forma conjunta, donde los países desarrollados (países del Anexo I) establecerían políticas de cambio climático, reduciendo sus emisiones y ayudando a los países en desarrollo a reducir sus emisiones a través de recursos financieros y transferencia tecnológica (artículo 4) (Naciones Unidas, 1992), pero que no eran legalmente vinculantes. En 1997 los gobiernos acordaron el protocolo de Kyoto, cuyo acuerdo entró en vigor en 2005, el objetivo era reducir un 5% de las emisiones de GEI globales sobre los niveles de 1990, en países desarrollados o industrializados para el periodo 2008-2012 (IPCC 2007b).

A diferencia de muchos países en vías de desarrollo, Costa Rica se mostró optimista ante el potencial de las actividades conjuntas y futuras políticas climáticas internacionales. Un estudio del Banco Mundial de 1993 sobre el valor económico de los bosques de Costa Rica estimó que el 66% de los beneficios generados por los bosques fueron a la comunidad global y sólo el 34% para Costa Rica (de Camino et al. 2000), en base a ese cálculo los autoridades de Costa Rica esperaban generar la mayor parte de su financiamiento forestal en el mercado climático. De Los 145 proyectos que figuraban en las actividades conjuntas 10 fueron en Costa Rica, 5 en energía y 5 en el sector forestal (Werksman y Cameron 2000).

Los principales proyectos en el sector forestal que se incluyen en la financiación de actividades conjuntas para Costa Rica, fueron: el proyecto CARFIX, propuesta por la OCIC un proyecto de conservación y restauración de 108,265 hectáreas a la AIJ, esperando generar aproximadamente 32,782,465 millones de dólares en 25 años, para la restauración de tierras públicas (UNFCCC 1994b). El proyecto BIODIVERFIX, con 58,500 hectáreas en la costa del Pacífico para el Área de Conservación Guanacaste. (UNFCCC 1994a, Arpels 2008). El proyecto ECOLAND, con 2,500 hectáreas compradas para la conservación, en el Parque Nacional de Piedras Blancas (PNPB) al suroeste de la Península de Osa (UNFCCC 1994c). Estos tres proyectos ayudan a un nuevo entendimiento de la política ambiental y al enfoque del gobierno para el aprovechamiento del financiamiento del carbono. (Arpels 2008). Un gran promotor comercial también presentó un proyecto de reforestación de 6,000 hectáreas comercial conocido como Klinki (UNFCCC 1997). Además de los dos que figuran en la Bolsa de Chicago, el ECOLAND original y CARFIX permanecieron en la lista de actividades conjuntas con EE.UU (Arpels 2008).

A pesar de los esfuerzos de Costa Rica, sólo dos de los cinco proyectos forestales cotizados, ECOLAND y Norway, se financiaron a través de actividades conjuntas. Sólo 2.500 hectáreas de zonas verdes se adquirieron, en comparación con las 530,000 hectáreas propuestas. Costa Rica, inscribió 200,000 hectáreas en el programa de PSA, pero sólo 4,000 han sido financiados a través de las ventas de carbón. En total Costa Rica tenía la esperanza de generar mil millones de dólares y preservar 650,765 hectáreas mediante la venta de carbono (más de 105 millones de toneladas de compensaciones de CO2), pero al final del período de actividades conjuntas, sólo había generado $ 2.95 millones para 6,500 hectáreas (UNFCCC nd).

Costa Rica fue el primer país en desarrollar por sí solos actividades conjuntas, utilizando certificados de compensación. En 1996 Noruega ofreció 2 millones de dólares en compensaciones de 200,000 certificados para un proyecto de conservación de 4,000 hectáreas, en la cuenca del Virilla cerca de San José la capital del país. Con el fin de proteger la cuenca de la contaminación, fondos noruegos se usaron para comprar 1,000 hectáreas de bosque primario para la protección y FONAFIFO utilizó el resto a pagar a los propietarios para que abandonen el pastoreo, restaurar los bosques naturales y el desarrollo de una plantación comercial en pequeña escala (Subak 2000; Dutschke 2000).

Los siete proyectos propuestos para el MDL involucran a 1,174 pobres, comunidades rurales, incluyendo seis grupos indígenas. A pesar de los incentivos para sembrar plantaciones de rápido crecimiento, FONAFIFO está tratando de combinar al menos una mezcla 50-50 de vegetación nativa y no nativa para todos sus proyectos de MDL. De las 29,000 hectáreas destinadas a la financiación del MDL, 20,100 hectáreas se destinan a la regeneración natural del bosque. El resto proporcionar ingresos adicionales para los propietarios de tierras a través de la silvicultura comercial y agroforestales. A diferencia del MDL, programa de incentivos privados de larga data, para Costa Rica uno de sus principales activos está en el mercado voluntario. Costa Rica es un lugar ideal para invertir en el mercado voluntario de carbono, debido a su estabilidad política y el programa de incentivos privados de larga data (Arpels 2008).

El Banco Mundial indicó que el FONAFIFO ha hecho un buen trabajo en el aumento de pequeños propietarios y la participación minoritaria. En 2005, el 60% de los contratos, lo que representa 40% del área conservada, eran contratos colectivos para los pequeños propietarios (Pagiola 2006). Durante 2004, la participación femenina representó el 11% de las hectáreas inscritas, un aumento del 1,114% desde 1997 (Arpels 2008).

En la Península de Osa, el 50% de los agricultores viven en la pobreza extrema, los pagos por servicio ambiental de carbono, desempeñaron un papel importante en el mantenimiento de los medios de subsistencia de los agricultores pobres (Muñoz 2004, FONAFIFO 2005).

Entre los años 1994 y 2005 Costa Rica generó 5,2 millones de dólares en el mercado oficial internacional del carbono. Aproximadamente 3 millones de dólares de carbono fueron generados durante la fase de las actividades conjuntas de dos proyectos. El resto provino de fondos de Biocarbono del Banco Mundial, creado para ayudar a facilitar los proyectos forestales MDL. Los impuestos de la gasolina generan anualmente aproximadamente 10 millones de dólares a partir del 2001 (Pagiola 2006, Arpels 2008). De hecho, aunque Costa Rica no ha podido utilizar las políticas y los mercados internacionales sobre el clima para apoyar sus reformas forestales sostenibles, ha tenido éxito en la búsqueda de formas internas de financiamiento (Arpels 2008).

Costa Rica, a pesar de que tuvo la tasa más alta de deforestación en el hemisferio occidental, a través de una serie de reformas en la década de 1980 y 1990, logró reducir su tasa de deforestación de 59,000 hectáreas a 4,000 hectáreas por año (Arpels 2008). En Costa Rica, actualmente 5,2 millones de hectáreas forestales son protegidas, las que representan el 23% de su superficie terrestre (INbio 2000). Costa Rica, está recuperando su cobertura vegetal, pero aun su deforestación neta es negativa, lo que indica que todavía se están perdiendo bosques (McKenzie y Childress 2011). Después de más de 15 años desde el inicio de la UNFCCC, el mundo sigue perdiendo casi 13 millones de hectáreas de bosques por año, un área más del doble del tamaño de Costa Rica, como resultado, la deforestación sigue representando el 20% y el 25% de las emisiones globales (Arpels 2008).

La pérdida de cobertura forestal en la Península de Osa, entre los años de 1987 a 1997 fue de 12,000 has/año, la que se redujo para el periodo de 1997 al 2000, a una tasa aproximada de 3,000 has/año, lo que indica que la fragmentación y deforestación es más lenta, pero aún continúa generando problemas como la erosión, la sedimentación y la degradación de aguas y suelos (FONAFIFO 2012a).


Aplicación de las leyes/normas: 

En 1996 Costa Rica, desarrolló una nueva Ley Forestal (Ley Nº 7575) que le permitió recibir y distribuir los fondos futuros de carbono tanto a propietarios privados y al sistema nacional de parques, mitigando las tensiones que habían surgido sobre sus reformas forestales anteriores. (Arpels 2008). Las principales medidas de esta ley en función a servicios ambientales de carbono son:

El artículo 3, inciso k, define a los servicios ambientales, como los beneficios que brinda el bosque y las plantaciones forestales y que inciden directamente en la protección y el mejoramiento del medio ambiente. Son los siguientes: mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero (fijación, reducción, secuestro, almacenamiento y absorción), protección del agua para uso urbano, rural o hidroeléctrico, protección de la biodiversidad para conservarla y uso sostenible, científico y farmacéutico, investigación y mejoramiento genético, protección de ecosistemas formas de vida y belleza escénica natural para fines turísticos y científicos.

Del artículo 22 al artículo 26 se establecen las siguientes medidas: crean el Certificado para la Conservación del Bosque (CCB), con el propósito de retribuir, al propietario o poseedor, por los servicios ambientales generados al conservar su bosque. Se otorgan incentivos, para retribuirles por los beneficios ambientales generados, a los propietarios de bosques naturales y para los propietarios de terrenos con aptitud forestal denudados, cuando voluntariamente deseen regenerarlos en bosque. Las tierras con bosque de propiedad de particulares, servirán para garantizar préstamos hipotecarios ante el Sistema Financiero Nacional. Se prohíbe la exportación de madera en trozas y escuadrada proveniente de bosques y sólo se podrá cortar hasta un máximo de tres árboles por hectárea anualmente en terrenos de uso agropecuario y sin bosque, después de obtener la autorización del Consejo Regional Ambiental. Si la corta sobrepasará los diez árboles por inmueble, se requerirá la autorización de la Administración Forestal del Estado.

En el artículo 46 en el párrafo primero y el inciso d) del artículo 47, establece que corresponde al FONAFIFO la captación de recursos financieros para el pago de servicios ambientales.


3. Lugares de almacenamiento y fijación de carbono en Osa y Golfito

Una alternativa para reducir los índices bajos de desarrollo, de la OSA, sería los CSA donde serían favorecidos pequeños y medianos propietarios de zonas que voluntariamente ingresen al programa de PSA implementada por el FONAFIFO (FONAFIFO 2012a).

El Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), informa que la Península de Osa tiene características especiales como: Es el área de bosque húmedo más grande del Pacífico Mesoamericano (desde el sur de México a Panamá) y posee 3,100 de 9,600 especies de plantas existentes en Costa Rica, de las cuales 323 especies son endémicas de ACOSA. En la Península de Osa, la cobertura forestal de las áreas sin protección y de propiedad privada alcanzan los 48,285 has aproximadamente, estas áreas son estratégicas para el pago de servicios ambientales de carbono, para la conectividad de fragmentos de bosques y ser dirigidos a la protección de la biodiversidad, ya que estos ecosistemas albergan poblaciones de especies amenazadas como el jaguar, el puma, el ocelote, el tapir, el mono colorado, el mono ardilla, lapa roja, el pavón entre otros.

En la península de osa, aún quedan bosques primarios muy diversos, con especies restringidas a esta zona (Vilchez y Rocha 2005), estos bosques son importantes para la conservación y protección de diversidad de especies, pero su importancia radica también porque son almacenes de carbono (Segura y Kanninen 2002).

En diferentes parcelas de los bosques secundarios y maduros del “Corredor Biológico Osa” ubicados en río Piro, Matapalo, y Bahía, se determinó: la biomasa del mantillo que varía entre 1,70 a 20,10 t/ha, según los estadios de sucesión de bosque los valores de la biomasa de madera muerta varían de 0 a 89,60 t/ha, según los estadios de sucesión y los valores de carbono orgánico del suelo (para una profundidad de 30 cm) por unidad de área oscilan entre 29,57 t/ha y 133,87 t/ha (Aguilar-Arias et al. 2012).

El FONAFIFO, otorga el Certificado de Servicios Ambientales CSA para la Península de Osa, para una franja de bosques continuos o semi fragmentados de 57,700 has, dentro de la Reserva Forestal de Golfo Dulce, la que es parte de los fragmentos de bosque que unen al Parque Nacional Piedras Blancas con el Parque Nacional de Corcovado, (corredor biológico) las que están incluidas dentro de las prioridades de financiamiento por el Programa de Pago de Servicios Ambientales (PPSA), dentro de esta serán protegidas 2,000 has de bosques húmedo, que podría almacenar unas 680,000 tn de CO2, y proteger especies endémicas de flora y fauna , especialmente de reptiles, anfibios, peces de agua dulce y aves, la zona tiene el 35% (700 especies) de árboles de las 2,000 especies conocidas en Costa Rica. Para otorgar el CSA, FONAFIFO ha identificado en el 2011, 81 contratos de PSA-protección vigentes, las que incrementan alrededor de 8,031 has adicionales a la cobertura de 40,910 has de bosques primarios que podrían ser sumados al programa de PSA, las que acumulan un total de 2,293,440 tn de CO2. (FONAFIFO 2012a)

Los manglares del Humedal Nacional Térraba-Sierpe presentan valores de carbono aproximadas a los 8 Tg, lo que significa el 40% aproximadamente del carbono total almacenado en los manglares de Costa Rica. El carbono promedio contenido en los ecosistema en el Humedal Nacional Térraba-Sierpe varían de 391a 438 MgC·ha-1 en la boca del Río Sierpe y la boca del Río Zacate respectivamente. Los almacenes más importantes de carbono fueron los suelos y los árboles, el suelo representa un 76%, del total de los ecosistemas, mientras que los árboles representan el 20% (BIOMARCC-SINAC-GIZ 2012).

Se calcula que entre 1990 al 2012 (22 años) Costa Rica, perdió casi 4000 ha de manglares, lo que es equivalente a 1.6 Tg de emisión histórica de CO2, sobrepasando en 1.3 veces de las emisiones producidas la década de los 90, por todo el sector de uso de la tierra de Costa Rica. Este cálculo preliminar indica la gran magnitud del potencial de captura y almacenamiento de carbono de los manglares, por lo tanto es importante la incorporación de estos bosques dentro de los mecanismos y estrategias de recuperación de ecosistemas costeros (BIOMARCC-SINAC-GIZ 2012).

La alta vulnerabilidad al cambio climático de Centroamérica y las presiones humanas sobre los humedales costeros son las amenazas más importantes que arriesgan la permanencia de los manglares. A nivel mundial los, las amenazas sobre los ecosistemas costeros son ejercida por la presión de uso humano, primordialmente por el desarrollo de infraestructura, la agricultura y acuicultura y la contaminación. (BIOMARCC-SINAC-GIZ 2012).


4. Acciones tomadas en función de la fijación y almacenamiento de carbono

En 1994, se crea la Oficina Costarricense de Implementación Conjunta (OCIC), para actuar como órgano de coordinación de los proyectos y promover la venta en el mercado internacional y representar a Costa Rica en las negociaciones climáticas futuras. (Arpels 2008).

Se crea el FONAFIFO con la finalidad de financiar proyectos de desarrollo forestal, con el objetivo de restaurar la cubierta forestal de Costa Rica, lo más cerca posible como mínimo al 70% original (de Camino et. al 2000). La Ley Forestal Nº 7575, crea el Programa de Pago de Servicios Ambientales (PPSA), un programa financiero que reconoce cuatro servicios ambientales: 1) La mitigación de emisiones de GEI (fijación, reducción, secuestro, almacenamiento y absorción); 2) La protección del agua para uso urbano, rural o hidroeléctrico; 3) La protección de la biodiversidad para conservarla y el uso sostenible, científico, farmacéutico, investigación y mejoramiento genético, protección de ecosistemas y formas de vida, 4) la belleza escénica natural para fines turísticos y científicos. (FONAFIFO 2012a)

En 1996 se establece un impuesto de 15% a la gasolina, el tercio de los cuales debían ser designados al FONAFIFO para el pago de servicios ambientales (Dutschke 2000). Después de largas negociaciones, el Ministerio de Finanzas acordó destinar $ 6,5 millones al programa, y el año 2000 la Asamblea Legislativa acordó que el 3,5% de los ingresos futuros del impuesto iba a FONAFIFO. (Pagiola 2006).

El FONAFIFO el 2002, crea el Certificado de Servicios Ambientales (CSA), actualmente llamado Certificado de Sostenibilidad Ambiental, para cobrar los servicios ambientales a los beneficiarios de los servicios y pagar a los que producen los servicios. (FONAFIFO 2012a)

El 2005 la flora costarricense absorbió alrededor de 2,5 millones de toneladas de CO2, pero los costarricenses produjeron cinco veces más, alrededor de 12,5 millones de toneladas de CO2 (Burnett 2008). Sin embargo, en febrero del 2007, Costa Rica anunció su compromiso de ser el primer país en desarrollar niveles de carbono neutro para el año 2021. Los costarricenses emiten pocos gases de efecto invernadero 2.2 toneladas métricas de CO2 por habitante/año, en comparación con 24 y 9,5 toneladas de CO2 por habitante/año emitidas por EE.UU. y la Unión Europea respectivamente (Instituto Meteorológico Nacional 2005; Portafolio.co. 2007). En conjunto, esto representa menos del 0.01% de las emisiones anuales del mundo. Sin embargo, Costa Rica cree que llegando al carbono neutral, será capaz de aumentar su ventaja competitiva y estimular nuevas formas de financiar las actividades de conservación (Arpels 2008).

El plan de Costa Rica para la neutralidad de carbono se centra en la reducción de las emisiones en su origen. La Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) identifica las principales fuentes de emisiones en Costa Rica y propone una serie de cambios en las políticas para hacer frente a ellos. El transporte es la principal causa de las emisiones de Costa Rica, contribuye al 29% de los GEI del país, la ganadería representa el 22%, la agricultura el 21%, el 12% de la industria y el 11% de la basura (Instituto Meteorológico Nacional 2005). El plan propone crear incentivos para las industrias de carbono neutral y hacen cambios en el uso del suelo y la agricultura. El plan se centra en programas voluntarios para ayudar a las empresas e individuos reducir y mitigar su huella de carbono (Arpels 2008).

Costa Rica a través del FONAFIFO, hasta el 2011, ha logrado proteger 850,000 hectáreas destinado aproximadamente 200 millones de dólares (FONAFIFO 2012a).

El PNPB tiene 12,500 hectáreas de bosque protegidos, fue declarado inicialmente como Parque Nacional Esquinas por el Gobierno de Costa Rica en 1993, pero la mayoría de los terrenos dentro del parque es de propiedad privada. Muchos propietarios se enfrentan a las presiones económicas fomentando la deforestación. La ley de Costa Rica, no permite al Gobierno restringir las decisiones de uso de las tierras de propietarios privados, lo que significa que el Gobierno debe comprar tierras que desea proteger. El proyecto ECOLAND, compro 2,500 hectáreas de bosque para la conservación, estos bosques fueron incorporados al Servicio de Parques Nacionales de Costa Rica, aportando alrededor del 20% de las tierras del parque bajo protección. (UNFCCC 1994c).


5. Recomendaciones

Reorientar el programa de Costa Rica hacia el objetivo inicial debe ser una prioridad nacional e internacional, el gobierno de Costa Rica necesita renovar sus esfuerzos para consolidar el sistema de parques nacionales del país, dando prioridad y promover la compra de las tierras privadas, el fortalecimiento de la administración de los parques y creación de sinergias entre el programa de tierras privadas y sistema de parques nacionales (Arpels 2008).

Realizar investigaciones para conocer cómo se distribuye los pagos y su impacto sobre la pobreza ya que, ningún estudio exhaustivo del programa de incentivos se ha realizado (Arpels 2008).

Es necesario realizar estudios detallados sobre la capacidad de fijación y almacenamiento de los diversos bosques en la Península de Osa, además de promover la recuperación y regeneración de bosques.


6. Descripción de los materiales de referencia

· Etiquetas utilizadas: 7.14. Fijación de carbono, 1.11. Ley
· Número total de documentos: 39 


7. Referencias bibliográficas

Aguilar-Arias, H., Ortiz-Malavassi, E., Vílchez-Alvarado, B., & Chazdon, R. L. (2012). Biomasa sobre el suelo y carbono orgánico en el suelo en cuatro estadios de sucesión de bosque en la Península de Osa, Costa Rica. Revista Forestal Mesoamericana Kurú, 9(22), 22–31. Retrieved from http://www.tec.ac.cr/sitios/Docencia/forestal/kuru/Documents/2012/Vol-9(22)-2012/Biomasa.pdf

Arpels, M. (2008). Using Climate Policies and Carbon Markets to Save Tropical Forests : The Case of Costa Rica By. M.A. MIT.

Backstrand, Karin, and Eva Lovbrand. 2006. Planting Trees to Mitigate Climate Change: Contested Discourses of Ecological Modernization, Green Governmentality, and Civic Environmentalism. Global Environmental Politics 6 (1).

BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012). Evaluación de Carbono a Nivel de Ecosistema en el Área Silvestre Protegida Humedal Térraba-Sierpe (p. 33). San José, Costa Rica.

de Camino, R., Segura, O., Arias, L. G., & Pérez, I. (2000). Costa Rica Forest Strategy and the Evolution of Land Use (p. 128). Washington, D.C.: The World Bank.

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8. Tablas


Tabla 1: Existencias de carbono a nivel de ecosistema (en MgC·ha-1) por componente en 4 sitios del Humedal Nacional Térraba-Sierpe, Costa Rica. Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012).


Tabla 2: Estimación de las existencias de carbono a nivel nacional (en Tg) para Costa Rica. Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012).


Tabla 3: Dato de cobertura 2010 para la Península de Osa. Fuente: FONAFIFO 2012a.


9. Figuras


Figura 1: Existencias epigeas de carbono en 4 sitios de manglar en el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, Costa Rica. Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012). 


Figura 2: Diferencias en la estimación de las existencias de carbono epigeo según la ecuación alométrica utilizada. Las barras azules representan los resultados de utilizar la ecuación de Châve et al (2005) y las barras azules la ecuación de Komiyama et al (2005). Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012). 



Figura 3: Existencias de carbono epigeo en manglares de Costa Rica. Las barras anaranjadas son datos del Caribe costarricense (Manrow 2012). Las barras verdes corresponden al muestreo realizado en el Humedal Térraba-Sierpe (Costa Pacífico). Los sitios están ordenados de izquierda a derecha siguiendo un gradiente latitudinal de sur a norte. La barra azul son datos de Indonesia (Donato et al. 2011). Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012).



Figura 4: Existencias de carbono a nivel de ecosistema (con suelo hasta 1 m de profundidad) en manglares del Humedal Nacional Térraba-Sierpe. Los sitios están ordenados de izquierda a derecha siguiendo un gradiente latitudinal de sur a norte. Las letras representan medias estadísticamente similares. Fuente: BIOMARCC-SINAC-GIZ. (2012). 



Figura 5: Emisiones mundiales de GEI antropógenos. Fuente: IPCC (2008).



Figura 6: Mapa de cobertura forestal (área con prioridad de financiamiento del PPSA). Fuente: FONAFIFO (2012a).